Por Mario Barrera Arriaga
No la pérdida de simpatía, sino el odio franco que en solo un año ha despertado Donald Trump entre extraños, pero particularmente entre el grupo MAGA, lo mismo que entre los republicanos lo colocan en la inminente derrota en las elecciones intermedias. Para el aprendiz de dictador, acorralado, no queda más salida que robarse la elección.
Son varias las estrategias que ha expuesto Trump para llevar a cabo sus propósitos, porque sabe que no tiene posibilidades de que los republicanos ganen, sino porque perder implica un juicio político, su destitución y la cárcel por sus múltiples tropelías tanto en Estados Unidos como a nivel internacional.
Hace meses, Trump declaró que no había necesidad ya de elecciones intermedias debido al amplio respaldo social con que contaba. La terca realidad hablaba en contra, pero fue el primer aviso de que metería las manos en el proceso electoral.
La puesta en marcha de su plan contempló aterrorizar a los estados demócratas, como actualmente sucede en Minnesota y otros, para motivar que no acudan a las urnas por miedo o declararlos estados de emergencia y suspender los comicios.
Incluso se optó por la redistritacion para favorecer a los republicanos, pero los demócratas les ganaron la partida adelantándose.
Ahora, la estrategia se vuelve más radical y compleja, con la advertencia de que agentes de ICE estarán en cada urna “vigilando” que el proceso electoral transcurra sin contratiempos. Sin embargo, sabemos cuál es la verdadera intención: capturar votantes y sembrar terror para que la gente no acuda a las urnas y movilizar a su propia base de simpatizantes para ganar. Le aprendieron al PRI con creces.
Paralelamente, Elon Musk y sus redes sociales intervendrán manipulando la opinión pública, lo mismo a fin de operar en contra de demócratas que hablar bien del tirano e incluso para deincentivar el voto o motivar que la gente sufrague a favor de Trump por miedo.
Trump y sus fieles seguidores consideran que por ningún motivo pueden perder el poder que como un mandato cuasi divino les corresponde y porque son los únicos capaces de devolver la grandeza supremacista a los Estados Unidos.
El reto ahora para el pueblo norteamericano es demostrarle a Trump en las urnas que la democracia es un arma más poderosa que creerse la raza superior…
