Escaparate
Por Mario Barrera Arriaga
No solo no ha cesado el acoso del gobierno de Donald Trump contra México, sino que se ha intensificado. Si fuese mediático como hasta ahora, es ofensivo pero inocuo porque no afecta la credibilidad de la presidenta Claudia Sheinbaum. Pero ahora, que se tenga ya planeado instalar una base militar en la frontera con nuestro país son palabras mayores.
Las implicaciones de este nuevo movimiento de Trump contra México son preocupantes porque:
- Se pretende frenar el flujo de migrantes mexicanos, pero también de centro y Sudamérica que se quedarán en nuestro país y demandarán atención de nuestro gobierno.
- Tratándose de una instalación militar, concebida como área restringida y de seguridad nacional, cualquier migrante que intente cruzar la frontera será cazado y acribillado sin miramientos ni consecuencias. Tienen licencia para matar.
- Para México y su soberanía también tiene consecuencias políticas y de defensa de nuestro territorio. Las políticas, porque implica una confrontación más directa con Trump. Las de soberanía, porque estando los militares en la frontera, solo estarán a un paso de penetrar a nuestro territorio en busca de narcos en aras de su combate al terrorismo y la seguridad de su país.
Se trata, pues, de una nueva embestida contra nuestro país. Una más agresiva y enfocada a doblegar a Sheinbaum o salirse con la suya cueste lo que cueste con militares en nuestro país.
No fue fortuito que la presidenta de México enviara elementos de nuestro ejército a la frontera norte cuando a principios de enero Trump amenazó invadirnos con tropas militares. En respuesta, Trump instala una base militar en la frontera. Acaso sea el preludio de una confrontación.
Hasta ahora, la presidenta de México ha podido disuadir a Trump de no imponer aranceles, y el dictador naranja no lo hace porque sabe que, tal como se lo han explicado su Congreso y los empresarios norteamericanos, quienes más pierden son ellos. Pero Trump, más que sanciones comerciales a nuestro país, quiere algo más importante y está advirtiendo que lo conseguirá por la vía armada.
Lo que el dictador norteamericano quiere es que Sheinbaum cambie nuestra Constitución para tener acceso libre al petróleo, gas, la industria eléctrica y piedras raras. Naturalmente, la mandataria mexicana no va a ceder en eso.
Así las cosas, México requerirá de mucho más que diplomacia para frenar las ambiciones del tirano…
