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Cubren la Paloma de la Paz con textil rojo: denuncian feminicidios y desapariciones en Morelos

Las colectivas feministas Verde Violeta y Colectiva Hilos realizaron este lunes una intervención artística y performativa en la glorieta de la Paloma de la Paz, en Cuernavaca, como parte de la jornada de protesta pacífica para resignificar el Día de las Madres como una conmemoración que visibilice a las madres buscadoras. Esta acción fue convocada desde la memoria, la denuncia y el acuerpamiento a las familias de mujeres desaparecidas y víctimas de feminicidio.
La intervención consistió en cubrir el monumento de la Paloma de la Paz con la pieza Sangre de mi sangre, un textil rojo que es una obra colectiva desarrollada por Hilos como metáfora del derramamiento de sangre provocado por la violencia feminicida y las desapariciones en México. El gesto produjo un fuerte contraste simbólico entre la monumentalidad dorada de la Paloma —asociada históricamente a la reconciliación y la paz— y la presencia del tejido rojo, que irrumpió en el paisaje urbano como una hemorragia visible, como la sangre derramada por la muerte, pero también como presencia del duelo, la ausencia y la memoria colectiva.
La acción buscó colocar en el centro de la conversación pública a las madres buscadoras, mujeres a quienes la violencia les ha interrumpido el duelo y condenado a vivir en una búsqueda permanente frente a la ausencia de respuestas institucionales. En este contexto, las colectivas señalaron la necesidad de transformar el Día de las Madres en un espacio de memoria y acompañamiento para quienes buscan justicia y verdad en medio de la crisis de desapariciones y feminicidios que atraviesa el país con una cifra de 133,000 personas desaparecidas o no localizadas de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas o No Localizadas, consultado en mayo de 2026.
Alrededor de la glorieta fueron instaladas pancartas con los nombres de pila de víctimas de feminicidio, desaparición y violencia en Morelos, entre ellas:
Aylín Rodríguez Fernández. Estudiante. Facultad de Psicología. UAEM.
Karol Toledo Gómez. Estudiante. Facultad EES Mazatepec. UAEM.
Kimberly Joselín Ramos. Estudiante de Contaduría. UAEM.
Brenda Kelly Analco Santanero. Acudió a una entrevista de trabajo en Axochiapan
Viridiana Anaíd Morales Rodríguez. Estudiante. Facultad de Psicología. UAEM.
María Fernanda Toledo Cervantes. Estudiante. Facultad de Medicina. UAEM.
Mariana Leticia Valladares Castañeda. Jugadora de futbol tochito femenil Venados Black. UAEM.
María Fernanda Rejón Molina. Artista y activista
Andrea Maylin Chino Ramos. Periodista y activista.
Durante la acción, las activistas caminaron alrededor del monumento con el rostro cubierto, sosteniendo las pancartas y utilizando altavoces para pronunciar los nombres de las víctimas. Con estas acciones, compuestas por cuerpos encapuchados y un recorrido circular alrededor de la glorieta transformaron el espacio urbano en un territorio de confrontación simbólica frente a la normalización de la violencia de género.
Las colectivas subrayaron que esta acción se desarrolló también en el contexto de las negociaciones derivadas de la reciente huelga estudiantil de la UAEM, proceso en el que gran parte de la discusión pública y mediática se ha concentrado en los daños a la institución y en las afectaciones administrativas, desplazando del debate a las víctimas, las exigencias de justicia y los cuerpos de las estudiantes que detonaron las movilizaciones. En este sentido, la intervención buscó insistir en que el cierre institucional del conflicto no puede significar el borramiento de las violencias denunciadas ni de las demandas de verdad y reparación.
Las organizadoras señalaron que estas prácticas artísticas forman parte de una serie de acciones feministas que buscan recuperar el espacio público como un lugar de memoria colectiva, denuncia y resistencia frente a la impunidad y el silenciamiento social.