La insuficiencia renal en México representa un desafío de salud pública de dimensiones críticas, con más de 13 millones de personas que padecen la enfermedad sin saberlo y aproximadamente 150,000 pacientes que ya dependen de tratamientos de sustitución como la diálisis peritoneal o la hemodiálisis para sobrevivir.
Ante este panorama, Wendy Tapia, titular de responsabilidad social de Amexme y creadora de Corazón Fest, destaca que el impacto de esta condición trasciende al paciente, generando un «desgaste físico, mental y económico importante en la familia del paciente renal».
El proceso de atención en una clínica especializada comienza con protocolos estrictos de higiene y control, dado que los pacientes se encuentran en un estado de inmunosupresión.
El ingreso requiere el uso de cubrebocas y batas de protección para familiares, seguido de un paso por el área de triage donde se monitorean signos vitales y se utiliza una báscula especial para determinar el peso seco, permitiendo saber cuánto líquido ha retenido el organismo del paciente antes de iniciar el tratamiento.
La experiencia del tratamiento es intensiva, requiriendo que las personas permanezcan conectadas a una máquina entre tres y cinco horas, de dos a tres veces por semana.
Corazón Fest surge como una iniciativa vital para recaudar recursos que permitan optimizar estas condiciones de vida, facilitando el acceso a procedimientos que transforman la cotidianidad de quienes sufren esta patología.
Un ejemplo claro es la transición del uso de catéteres a la fístula, una mejora técnica que impacta directamente en la autonomía y bienestar del paciente.
Uno de los beneficiarios del programa relata que el uso de catéteres resultaba sumamente incómodo para actividades básicas como el aseo personal, pero que tras obtener una fístula su realidad cambió drásticamente, afirmando que «ha funcionado perfectamente, me ha cambiado la vida… hasta nadar puedo».
La labor de Corazón Fest no solo busca el soporte técnico y médico, sino también el fortalecimiento de la red de apoyo humano que rodea a los pacientes en las unidades de hemodiálisis, reconociendo el valor de quienes brindan ánimos durante las largas jornadas de tratamiento.
La recaudación de fondos es fundamental para que más pacientes puedan «volver a estar mejor» y acceder a las alternativas quirúrgicas y clínicas que les permitan recuperar su calidad de vida y funcionalidad diaria.
A través de la visibilización del proceso clínico y las necesidades reales de los pacientes, el festival busca generar conciencia sobre la importancia de las terapias sustitutivas y el acompañamiento integral necesario para enfrentar esta enfermedad.

