Mas de ocho mil mujeres se integraron a la marcha del #8M en Cuernavaca. Vestidas de negro y morado; gritando consignas y portando pancartas; pintando paredes y rompiendo vidrios; el gran contingente arribó a una sede del Poder Ejecutivo amurallada.
Los muros apenas si soportaron los embates primero de los palos de la batucada, primero y después, de los sartenes, martillos y petardos que buscaban tumbarlos.
El llamado bloque negro utilizó petardos y hasta bombas molotov para dejar de manifiesto su enojo.
Piedras, huevos, botes de spray y botellas con pintura volaron por el aire, tratando de dañar la sede del Ejecutivo.
Mas tarde en la concentración, se leyó un pronunciamiento en el que se reiteró la exigencia de mayor seguridad para las mujeres y se criticó la colocación de vallas metálicas en torno al Palacio: ” las vallas con las que hoy no reciben las y los políticos morelenses reafirma su incapacidad de escuchar y solucionar la ola de violencia contra las mujeres de forma pronta y expedita. Sus muros son una muestra más de la impunidad e indolencia que tienen ante los femicidios”.
Denunciaron que la desaparición de personas “aqueja de manera directa a las mujeres jóvenes en los espacios en los que se desarrollan en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos las aulas no son seguras para ellas hoy nos faltan Kimberly y Karol Víctimas de feminicidio por las omisiones e indolencia de quienes debieron protegerlas. De manera reiterada se han reportado casos de violencia acoso y desapariciones forzadas sin tener una respuesta efectiva de las autoridades para dar pronta solución y acceso a la justicia para las víctimas”, denunciaron.
