El Gobierno del Estado de Morelos acaba de publicar un protocolo de actuación policial para manifestaciones, que en realidad da a la policía reglas para usar la fuerza contra quienes protestan.
Esto sucede justo antes de una marcha feminista histórica, en la que miles de mujeres, hartas de vivir con miedo y de llorar a sus compañeras víctimas de feminicidio, tomamos las calles para exigir justicia, paz y respeto a sus derechos.
Este año, el dolor nos atraviesa con más fuerza por los casos de Kimberly Joselín Ramos Beltrán y Karol Toledo Gómez , estudiantes de la UAEM, víctimas de la violencia feminicida que nos fueron arrebatadas. Su ausencia no sólo nos marca, sino que nos llena de indignación y nos recuerda la urgencia de luchar por justicia y un Morelos donde ser mujer no signifique peligro. Hoy las nombramos y exigimos a las autoridades que no haya más silencio ni impunidad.
Este nuevo protocolo representa una amenaza real para la libre expresión y la protesta social, permitiendo el uso excesivo de la fuerza, detenciones arbitrarias y represión injustificada —violaciones graves a los derechos humanos protegidos por la Constitución y tratados internacionales. No podemos olvidar los casos como 2 de octubre de 1968 y Atenco, donde manifestarse costó represión y violencia.
El Partido del Trabajo nace y se fortalece en la lucha de masas, porque sabemos que ningún derecho se ha conquistado con el silencio del pueblo: cada avance social ha requerido organización, resistencia y la voz de las calles. ¡No dejemos que la represión silencie los derechos conquistados a pulso.
Hoy más que nunca, el pueblo necesita organización y resistencia. ¡No permitamos que la represión silencie nuestra voz y los derechos conquistados!
