Un Palacio de Gobierno limpio -sin vidrios rotos y pisos lavados a presión- recibió a los transeúntes la mañana de este lunes. Es 9 de marzo, un día después de la mega marcha del #8M en Cuernavaca.
Mientras que del otro lado de la Plaza de Armas, la estatua ecuestre del General “Emiliano Zapata” se mostraba limpio: las leyendas con spray y los cartelones con la exigencia de justicia para las víctimas de feminicidio y una investigación ágil de los desaparecidos, fueron removidos.
Los daños materiales que la movilización dejo, incluye afectaciones a instituciones bancarias, el centro de salud de Tlaltenango, la exsede del Congreso Local (convertido en un centro cultural) y algunos negocios locales como Starbucks y Kentucky; también la catedral de Cuernavaca registró algunas pintas, mínimas en comparación a lo registrado en otros años; empero, oficialmente no hubo lesionados ni heridos.
La marcha del #M8 fue el primer evento sometido bajo el “Protocolo de Actuación Policial para la Gestión de Marchas y Manifestaciones”.


