OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

Escaparate

EU debe detener a Trump

Por Mario Barrera Arriaga

El imperialismo desplegado por Donald Trump, así como su sistemática y reiterada violación de leyes y avasallamiento de instituciones tanto en Estados Unidos como del derecho internacional hasta desembocar en el secuestro del presidente Nicolás Maduro en Venezuela ha puesto en jaque no solo a su nación, sino a todo el planeta, con el riesgo de un conflicto armado con Rusia, China, Corea del Norte e Irak. Sin embargo, para no desatar un conflicto armado global (y mucho menos nuclear), es necesario que Estados Unidos mismo frene a Trump.
No defiendo a un dictador llamado Nicolás Maduro. Advierto, simplemente, que es necesario detener primero al que pretende erigirse en el dictador del mundo: Donald Trump.
El primer agraviado con la conducta del dictador Trump es el propio pueblo norteamericano. Es interminable el rosario de violaciones a la ley en que ha incurrido, partiendo de asumir la presidencia habiendo sido declarado culpable por un jurado. Y, sin embargo, se le permitió llegar al poder.
Trump ha vulnerado la autoridad del Congreso y de la Corte norteamericana, así como la autoridad de los estados que integran la Unión impunemente. Ni siquiera el caso Epstein, que lo coloca como protagonista de abusador de menores, ha sido suficiente para su caída.
Todo esto debe mover a cuestionar al pueblo norteamericano si Estados Unidos es una democracia y si realmente están funcionando las instituciones de cara a un autócrata.
Hasta ahora, ni el Congreso ni la Corte, mucho menos los gobernadores de los estados han podido (o querido) frenar a Trump. Preocupante señal no solo para el pueblo norteamericano, sino para el planeta.
La impunidad y prepotencia con que se conduce con sus leyes e instituciones y su pueblo le permite a Trump secuestrar a Maduro, poner en crisis a Venezuela y sacudir al mundo, poniéndolo al borde de una confrontación global.
Si la democracia y las instituciones en Estados Unidos no funcionan, queda el pueblo norteamericano para exigir su salida, no solo por los agravios al pisotear derechos civiles, sino por ponerlo al borde de una confrontación bélica global que nadie quiere.
Lamentablemente, el pueblo norteamericano seguirá siendo reprimido, quizá ahora más violentamente.
La explicación de por qué no están funcionando las instituciones en Estados Unidos, sin ser reduccionistas, tiene dos vertientes: los demócratas son financiados por la industria armamentista norteamericana, y los republicanos por los magnates de la industria petrolera. Y ambos negocios están en juego en Venezuela: una guerra que requiere armas, y un botin petrolero en torno al cual se frotan las manos los grandes magnates. Y, junto con ellos, los prestanombres y socios de Trump que quieren el oro negro no para los Estados Unidos, sino como bien privado para el presidente naranja y sus aliados.
Ahora bien: secuestrar a Maduro no representa que Trump tenga ya el control de Venezuela. Tiene que destruir o doblegar a su ejército, tomar control de los poderes, los estados y las instituciones venezolanas, para imponer un grupo de notables a su servicio a fin de controlar y gobernar el país. Eso será más difícil. Eso está en puerta.
Y de nuevo la pregunta es si Estados Unidos le pondrá freno a Trump para no desatar una tercera guerra mundial. La moneda está en el aire.
Como no sea la condena, hasta ahora Rusia, China, Irak y Corea del norte no han actuado, a la espera de la siguiente incursión norteamericana en Venezuela para tomar el control. Entonces los veremos adoptar una postura, que puede ser armada.
Por lo pronto, el mensaje de Trump a Estados Unidos y el mundo es claro: el aspirante a nuevo dictador global va a invadir cualquier país y apropiarse de sus recursos argumentando cuestiones de seguridad nacional, que los mandatarios de los países en la mira son dictadores, o cómplices e incompetentes frente al narcotráfico.
En este sentido, el siguiente en la mira (y ya lo advirtió Trump después de invadir Venezuela), es México. Se ha expresado en forma detestable de la gestión de Claudia Sheinbaum, a quien considera rebasada por el narco y con miedo de actuar, por lo que advierte una incursión armada en nuestro país.
A Trump, por ahora, le toca tomar control real de Venezuela. Pero no se dude que, paralelamente, emprenda alguna acción militar en México. Y habrá que estar preparados para enfrentar una embestida armada. norteamericana.
De esto me ocuparé en la siguiente entrega.
Por lo pronto, no se ve que el país “de las libertades y la democracia ejemplar” pueda o quiera frenar al dictador que ha engendrado, incluso en su propio perjuicio.