OPINIÓN DE ESPECIALISTAS

Trump: renuncia o cárcel

Escaparate

Por Mario Barrera Arriaga

Los agravios contra los propios estadounidenses, así como para el resto del mundo, han colocado a Donald Trump en una encrucijada: pactar ahora su salida de la presidencia, con algún grado de impunidad, o esperar a que, pasadas la elecciones intermedias pierda el Congreso a menos de los demócratas, sea sometido a un juicio político y reciba cadena perpetua por sus atrocidades.
El problema para Trump (y para el mundo) es que su soberbia no le permite aceptar su derrota y eso, en cambio, acorralado, lo torna más peligroso.
En el plano internacional, el rechazo global es total. En lo interno, un nuevo asesinato de ICE a un enfermero y las revueltas en Minessota caminan hacia una guerra civil.
En lo politico, hasta los republicanos ya están en su contra, sobre todo en el Congreso, legislando para acotarlo. Los otrora incondicionales medios de comunicación ya no lo respaldan.
En lo económico, la crisis y el avance de la pobreza van en aumento, junto con la caída del dólar. Los aranceles al mundo los terminan pagando los estadounidenses. Los cotizantes en la bolsa de valores también están en su contra. La industria de la armas también se ve afectada porque ICE considera que cualquier ciudadano armado es un terrorista en potencia. La industria petrolera no se ha beneficiado con la invasión a Venezuela porque no tiene el control real del país y se niegan a invertir, porque ya tenían la plaza y la estaban explotando a placer, hasta que Trump les ordenó salir del país como parte de su estrategia de bloqueo.
La Corte Suprema y cualquier juez, así como todos los que litigan casos en los que puede ser arrestado Trump, o los que defienden los derechos civiles, están bajo amenaza con ser arrestados por el FBI. El propio presidente de la Corte Suprema tiene una demanda millonaria del presidente.
Y los escenarios, desde lo posible a lo más probable:

  1. Si Trump negocia ahora su renuncia, puede irse tranquilamente a su mansión de Mar a Lago sin pisar la cárcel. Esto difícilmente ocurrirá, con todo y que sea lo que más le conviene.
  2. La renuncia de Trump no soluciona nada. Asumiría el cargo el vicepresidente, que es más trumpista que Trump.
  3. Trump va a continuar su plan de avasallar las instituciones y a la sociedad para imponer una dictadura. Este escenario es el más probable, porque hoy, con el poder, puede hacer lo que quiera, hasta alcanzar sus objetivos.
    El problema es grave: si Trump sigue en el poder, la paz del mundo peligra; si se va, llegaría al cargo alguien todavía peor.
    La inestabilidad y la crisis que está causando ya estragos al interior de Estados Unidos afecta a todo el mundo.
    El acorralamiento de Trump lo torna más agresivo y peligroso y con menos tiempo para convertirse en dictador.
    En síntesis: Trump no negociará su salida, sino que va a redoblar su tiranía para convertirse en dictador. Ese es su objetivo.