Por: Dr. Adrián Román Hernández
Fecha: 26 de Mayo del 2026
La presidenta presentó una iniciativa que propone trasladar la elección del Poder Judicial Federal del 6 de junio de 2027 al 4 de junio de 2028, así como realiza cambios necesarios que se observaron en la elección anterior en donde se renovó a la mitad de dicho poder: reducción de candidaturas, simplificación de boletas y creación de una comisión coordinadora.
No se que le parece a usted, pero de entrada hay un reconocimiento de que la elección judicial pasada se hizo al “vapor” y por ello hubo muchos errores, claro, fue un proceso inédito y de gran importancia pero para la impartición de justicia en este país que traía muchos rezagos ¿no cree usted que nuestro país merecía un proceso legislativo más robusto con consultas y análisis profundo que nos hubiera dado la mejor reforma posible?. Sobre todo que de allí depende la definición final desde un divorcio como si una reforma a la constitución viola derechos humanos, es decir, tiene un impacto en la vida de muchas personas.
Hablemos de los puntos de dicha reforma: 1) nueva fecha de elección en que la jornada electoral judicial se traslada al domingo 4 de junio de 2028, esto atendiendo a una justificación logística en que se empalman con las elecciones federales de diputados, 17 gubernaturas y miles de cargos locales. La pregunta es ¿no se habían dado cuenta previamente de ello, pues la misma constitución y leyes electorales lo señalaban?. 2) simplificación de boletas, se propone un formato más accesible para que el votante identifique claramente a los candidatos, un punto de la pasada elección fue exactamente la complejidad de la boleta, por ello es que se tuvieron que utilizar los famosos “acordeones”;3) reducción de candidaturas: “Los comités seleccionarían inicialmente varios perfiles; mediante insaculación pública por lo quedarían dos candidaturas por puesto, respetando paridad de género.”, es decir, ya no habrá más de 2 candidatos (a) por puesto, lo que hace menos compleja la boleta y la logística inherente a ello (boletas, impresión del padrón etc.) pero ¿entonces continuarían las tómbolas?; 4) comisión coordinadora: “Crear una instancia que homologue metodologías y criterios de evaluación entre comités de los tres poderes.”, esto es, habrá una instancia federal que como su nombre lo indica uniformice los criterios de elección para tener una elección “pareja” y 5) capacitación obligatoria: “Establecer la obligatoriedad de formación continua para jueces y magistrados electos.”, es decir que le garantiza a usted que el electo va a estar actualizado, pero si la función judicial implica una labor técnica jurídica ¿no se supone que el electo ya las tiene?. Lo anterior pone en relevancia de la labor judicial, fue y seguirá siendo una carrera que no se limita simplemente a una elección, sino a una formación previa y continua durante muchos años y no simplemente un juez (a) o magistrado (a) popular.
Según académicos y exconsejeros del INE advierten que la reforma de 2024 tuvo deficiencias técnicas y que aplazar la fecha no garantiza independencia ni filtros técnicos suficientes; según ellos puede existir riesgo de que los cambios se usen para consolidar control político sobre el Poder Judicial. No olvidar que el Poder Judicial federal actualmente está dividido, es decir, prácticamente el 50% es de carrera judicial y el otro restante de elección popular.
La iniciativa pretende mejorar la elección judicial, sin embargo, ¿esto nos traerá un mejor Poder Judicial federal? CARPE DIEM.
Hasta 2028 la elección judicial federal
