Exigimos respeto a los medios de comunicación y a quienes ejercemos el periodismo en Morelos.
Los medios de comunicación siempre nos hemos conducido con respeto a la libertad de manifestación de todos los sectores de la población que salen a las calles para expresar sus inconformidades. Nuestra labor ha sido abrir los micrófonos, las cámaras y los espacios para que sus voces sean escuchadas.
Los periodistas, fotógrafos, camarógrafos, columnistas y, sobre todo, reporteros, entendemos que las manifestaciones forman parte de la vida pública y que nuestra responsabilidad es estar ahí para cubrirlas.
De la misma manera que durante una manifestación pueden ocurrir intervenciones a inmuebles, pintas, daños o cualquier otra acción, su registro y documentación periodística son parte inevitable de la cobertura de los hechos.
Documentar lo que ocurre no significa ni estar a favor o en contra de quienes realizan esas acciones. Significa hacer nuestro trabajo.
Sin embargo, lamentamos que en la última movilización del 2 de octubre integrantes del denominado “bloque negro” hayan agredido a periodistas, aventándolos, arrojándoles pintura y amenazándolos con agredirlos por realizar grabaciones. Esto no puede ser tolerado.
Exigimos respeto a nuestra actividad periodística y a nuestro derecho a informar. No buscamos confrontaciones, porque no es a lo que nos dedicamos. Nuestra responsabilidad es estar presentes, documentar y contar lo que sucede.
También lamentamos la intervención de personas que han azuzado estas agresiones, particularmente de algunas mujeres que hemos identificado durante estos hechos, sin considerar las consecuencias que pueden generar sus acciones.
Como reporteros, fotógrafos y camarógrafos, estamos sujetos a una línea editorial definida por cada una de las empresas de comunicación en las que trabajamos. Nuestra labor es informar y documentar los hechos, no decidir la postura editorial del medio.
Además, en la mayoría de los casos no solo ponemos el cuerpo para realizar nuestro trabajo; también ponemos nuestros propios recursos y equipo: celulares, cámaras, computadoras y otros instrumentos que utilizamos para documentar y transmitir lo que ocurre.
Por ello, reiteramos: hacer nuestro trabajo no debe convertirnos en blanco de agresiones. Cubrir una manifestación no nos hace parte de ella. Documentar un hecho no significa respaldarlo. Solo estamos haciendo nuestro trabajo.
