El dirigente del Movimiento Territorial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Rafael Cepeda Aguilar, emitió un enérgico pronunciamiento frente a las recientes sanciones impuestas por el Instituto Nacional Electoral (INE), calificándolas como un intento de silenciar la crítica ciudadana hacia la actual administración federal.
En su mensaje, Cepeda Aguilar manifestó un profundo descontento con el papel que está desempeñando la autoridad electoral en el presente proceso. El dirigente señaló que el INE ha dejado de ser un árbitro neutral, afirmando que el organismo «no es el órgano imparcial que debe de arbitrar un proceso electoral» y que, por el contrario, se ha convertido en una entidad que «censura y pretende callar las voces de inconformidad» ante lo que describe como un mal gobierno.
Uno de los puntos centrales de su protesta fue la restricción al lenguaje y las etiquetas utilizadas para referirse al partido en el poder. Cepeda cuestionó la lógica detrás de estas prohibiciones al señalar que si existe una restricción para usar ciertos términos peyorativos hacia la organización política, se deben buscar otras formas de señalar la realidad del país: «No se le puede llamar narcopartido a Morena, pues llamémosle narcogobierno a quienes hoy mal gobiernan en este país», sentenció el líder priista.
El dirigente advirtió sobre las repercusiones que estas medidas tienen en el sistema político mexicano, asegurando que estos eventos dañan severamente la convivencia democrática. En sus palabras, existe una preocupación genuina por el rumbo que está tomando el país bajo estas restricciones: «No permitamos que nos lleven a una tiranía absoluta», exhortó a la ciudadanía, tras calificar los hechos como una afectación lamentable a la vida institucional de la nación.
Finalmente, a través del Movimiento Territorial del PRI en Morelos, se formalizó una postura de solidaridad total ante las sanciones del instituto. La organización elevó su voz para protestar contra lo que consideran una «absurda determinación del INE» que busca limitar el sentir de la población. El pronunciamiento concluyó con un llamado contundente a la resistencia civil bajo la consigna de «¡No a la censura!», reafirmando su compromiso con la libre expresión de los mexicanos.
